UN AÑO PARA MARTINA

05/15/2015 7:33 pm

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A lo largo de mi embarazo he estado agradecida por muchas cosas: por haber podido embarazarme tan fácil, por no haber sufrido de ningún malestar y sobre todo por tener a un esposo a mi lado con quién compartir todo esto…

Me he vuelto mucho más consciente de que la situación que vivo es poco común y completamente privilegiada. Y en verdad que despierto todos los días y lo primero en lo que pienso es “gracias”.

Pero hay algo en particular que me ha hecho sentir muy afortunada durante estas 36 semanas y es la empresa para la que trabajo. Una que no sólo hace anuncios bonitos para agradecer a las mamás, sino que tiene políticas y valores que de verdad se encargan de cuidarnos.

Y es que cuando entré a P&G y me contaron de los beneficios para los empleados creo que fue el del coche el que me pareció el más atractivo.

O cuando fui a Google y a Facebook y me contaron de los beneficios para los empleados, hasta sentí un poquito de envidia por las cafeterías tan ricas y las instalaciones pet-friendly.

Pero hoy, que está por llegar Martina, no existe beneficio más importante que el haber podido pedir un año de leave of absence para dedicarme a mi bebita.

Un año en el que, si bien sólo lo de ley es pagado, tengo un puesto al cuál regresar y en dónde seguir creciendo. Rodeada de gente para quien tener un balance de vida es fundamental y quien no ha hecho más que decirme en estas últimas semanas: “desconéctate… disfruta tu tiempo… goza a tu bebé”

En Canadá y en algunos países de Europa esto es común y no depende de la empresa para la que trabajas. Han entendido, con muchos estudios, que no es algo para el sentimentalismo de la mamá sino por la salud del bebé. Que el permitir que las mujeres se dediquen un tiempo a sus bebés incrementa la penetración de la fuerza femenina en el mercado laboral. Y que, lejos de implicar un gasto adicional para las empresas o gobiernos, representa un ahorro ya que pueden retener a quien han entrenado tanto – y ahora regresará más leal a su trabajo.

Pero, desafortunadamente, en la mayoría de los países de América este beneficio es totalmente inexistente y por ende las guarderías están repletas de recién nacidos. Comenzando por Estados Unidos, quien no sólo no paga una licencia de maternidad, sino que en muchos estados las mujeres sólo pueden irse el tiempo que tengan acumulado de vacaciones.

Así que hoy, mientras recogía mi lugar y metía los trofeos y diplomas en una cajita de cartón, no pude evitar tener ojo Remi. Pero de ese que da por no creer lo que está por pasar. Por despedirte de algo que amas mucho para conocer algo que sabes que amarás más.

Ojalá cuando Martina vaya a ser mamá le toque un mundo que no vea la maternidad como una discapacidad.

Ojalá que todos nosotros hagamos algo por apoyar a las mamás que nos rodean – sea la empleada de nuestra tienda o la muchacha de nuestra casa.

Creo, con todo mi ser, que no hay mejor manera de mejorar al mundo que con un comienzo lleno de amor.

 

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