REFLEXIONES SOBRE “LEAN IN”

07/01/2014 12:06 pm

En el ámbito Godínez está de moda leer “Lean In” de Sheryl Sandberg, la COO de Facebook. A poco menos de la mitad les cuento que no ha habido un día en donde el libro no me haya llevado a fuertes reflexiones sobre mis decisiones como mujer – las pasadas y las que vienen.

reflexiones shery

Me siento afortunada por haber crecido en una época en donde en el colegio y convivencia básica hay igualdad entre hombres y mujeres. Pero ha sido un fuerte abre-ojos el darme cuenta que no por vivir en el mundo occidental desaparecen las diferencias entre hombres y mujeres; y que estas se acentúan a partir de los 30s. Cuando, de repente, sin aviso alguno, en la vida se te presenta una Y del tamaño del Empire State que te obliga a orientar tus decisiones en cuanto a carrera o familia.

La primera Y fue hace poco más de un año, cuando rechacé una oferta de trabajo que parecía de ensueño: Londres, expatriada, nivel y medio arriba del que ahora tengo y más del doble en compensaciones.

No estaba buscándola cuando llegó. Me extrañó que me encontraran. Y cada que hablaba con ellos, a las 6am por la diferencia de horarios, me sentía más culpable que si hubiera robado un banco.

Desde la primera entrevista les conté que tenía una relación muy seria, y que, a diferencia de veces anteriores, no quería ponerla en la cuerda floja por mis decisiones de cambio de país. “Sigue con el proceso“, me pidieron, “seguro que a él le encantará seguirte”.

Todavía no estaba comprometida con el novio, pero ya eran cada vez más frecuentes las pláticas de un futuro juntos. Aún así, no encontraba cómo decirle el “Renuncia a tu trabajo. Vámonos. Yo cubro todos nuestros gastos mientras tú encuentras algo”.

Sí, mi sueño de chiquita había sido salir en la portada de Time. Pero ahora ya todo era diferente. YO era diferente.

Por alguna extraña razón, ya perseguir la carrera a cualquier parte del mundo no me hacía sentido. Y menos el cambiar la dinámica de nuestra relación. Más allá del hecho de que mi doble sueldo jamás cubriría la ausencia del suyo, y menos en Europa, el tomar el liderazgo de carrera iba a tener repercusiones en nuestro futuro que no estaba dispuesta a tomar. 

En la última entrevista les dije que mi decisión ya estaba tomada: me quedaba en Panamá por que el novio estaba en Panamá.

Ahora leyendo este libro, con cada página que avanzo siento la mirada castigadora de Sheryl Sandberg diciéndome que merezco todo su desprecio por haber “Leaned Back”. Y estoy consciente de que lo hice. Y sí, probablemente esa oportunidad hubiera avanzado años luz mi carrera. Pero no la quise.

Y, contrario a su teoría, lejos de haberme echado para atrás por miedo, prejuicios o falta de asertividad, fue una elección racional hacia la calidad de vida que quiero tener – esa que no te da una chequera gorda ni un penthouse en Hyde Park.

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